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IAP: punto de encuentro entre el grupo sanguíneo y la digestión
August 4th, 2011 , by Lola
Ninguna teoría de dieta es capaz de abordar todos los aspectos de nuestra individualidad. Sería irresponsable afirmar que la soja, las carnes rojas, los cereales, el aceite de coco o cualquier otro alimento sean universalmente buenos o malos para todos.
Por ejemplo, la persona de tipo O universal parece obtener importantes beneficios siguiendo una dieta que incluye carnes y aves de corral libres de hormonas y antibióticos. Hay una razón fisiológica muy básica para explicarlo: aquellos con el tipo de sangre O, tienen casi tres veces más altos sus niveles de una enzima llamada "fosfatasa alcalina intestinal" (IAP), que aquellos con sangre tipo A, B, o AB. Esta enzima realiza dos funciones muy importantes en el cuerpo. En primer lugar, IAP divide el colesterol dietético en fragmentos más pequeños, lo que permite su desglose adecuado. En segundo lugar, IAP mejora la absorción de calcio de la dieta. Ahora se podría pensar que esto es vanguardia, o noticia de última hora ya que es obviamente de enorme interés en estos tiempos de nutrigenómica. Sin embargo, las primeras observaciones fueron hechas hace más de cuatro décadas.
Además de estas dos funciones críticas, IAP tiene una influencia importante en la capacidad de cura del tracto digestivo. Así, en la mayoría de nuestros pacientes de tipo O (44% de la población) vemos una notable mejora en su IBS, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn cuando aumentan su proteína y reducen los hidratos de carbono.
El tipo B produce una cantidad considerable de IAP también, a diferencia del tipo A que hace muy poca. Esto explica el por qué la mayoría de los estudios que observan la correlación entre enfermedad cardiovascular y tipo de sangre muestran una tasa significativamente mayor de problemas en la sangre tipo A. Dicho tipo sanguíneo A debe seguir una dieta de tipo Mediterráneo.
Estudios posteriores muestran que el tipo A no sólo secreta poca fosfatasa alcalina en su sistema digestivo, pero que cualquier pequeña cantidad secretada de IAP era de por sí inactivada por la presencia de su propio antígeno.
Por lo tanto, aquí tenemos una de las más fuertes indicaciones sobre el beneficio a largo plazo de adaptar una dieta baja en grasa para la persona tipo A, tanto en lo que respecta a la susceptibilidad a enfermedad cardiovascular y (aunque no se ha mencionado aquí) su adicional susceptibilidad al cáncer. Siguiendo los lineamientos básicos de su plan A, con énfasis en grasa saludable apropiada, des enfatizando la proteína animal y todo aquello con contenido de fenilalanina.
Es el mejor método para maximizar su eficiencia digestiva del tipo A, reduciendo su nivel de disfunción intestinal e influir de manera positiva en su susceptibilidad a enfermedad cardiovascular.
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