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Significado de ABO en la salud
Cuando un joven químico Vienés en 1901 descubre la clasificacion de la sangre en cuatro grupos, A, B, AB, 0 surge constantemente la pregunta del porque de estas diferencias, en cuanto a su desarrollo y su significado en la actualidad.
Obviamente, los grupos sanguíneos, clasificados para marcar las células rojas, no se desarrollaron con el propósito de diferenciar entre donantes y receptores, aunque éste sea su principal función hoy en día.(Si un B donara a un O, por ejemplo, los anticuerpos del receptor atacarían las células causando falla renal o la muerte en 10 a 20 % de los casos).
No obstante, D'Adamo tiene toda la razón en decir que existe un fenómeno fascinante en proceso de desarrollo que va mas allá de transfusiones sanguíneas, sugiere dichos marcadores tienen mayor significado médico del que se pensaba. Representan sin duda mecanismos de protección contra
enfermedades específicas a través de la historia de la humanidad.
Tomemos como ejemplo al supuesto grupo de antígenos ‘Duffy’. Casi todos los caucásicos tienen las proteínas ‘Duffy’ en la superficie de sus células rojas. Pero los africanos y la mayoría de los Afro-Americanos la carecen. Se sabe que la proteína ‘Duffy’ actúa como receptor de un parásito mortal, ‘vivax del plasmodium’, causante de malaria, le ayuda a penetrar dentro la célula. Con el tiempo, en África, donde ya es endémica la malaria, la gente con proteína ‘Duffy’ hubiese muerto de malaria, a diferencia de quien no la tuviera, dada la ventaja
de supervivencia.
Existe otro sistema de marcación celular llamado antígeno de Lewis. Aquellos con cierto antígeno de Lewis son más propensos a la bacteria H. pylori, que causa úlceras de estómago. Como con el marcador de Duffy, este antígeno de Lewis actúa como receptor para la bacteria. Eso significa que quienes no lo tienen se protegen contra úlceras, mientras quienes si lo tienen están en mayor riesgo. Los de sangre tipo O tienen más de este antígeno de Lewis y tiene mayor probabilidad de contraer ulceras que aquellos de otros grupos, dada una asociación estadística que data desde mediados de los años cincuenta.
Se han ligado otras enfermedades infecciosas a marcadores específicos. El antígeno P, por ejemplo, actúa como receptor del parvo virus, que causa infección y anemia severa. Los tipo O corren con mayor riesgo, y mayor probabilidad de contraer el cólera.
Sin duda lo más intrigante de todo fue cuando investigadores en Inglaterra excavaron los restos de aquellos que murieron antes y después de la plaga del siglo XVII. La distribución de sangre en los restos encontrados mostro que el tipo B tenia baja
representatividad, probablemente fueron más susceptibles a la plaga que los demás, ya que la bacteria (Pestis de Yersinia) esta cubierta por moléculas de azúcar que semejan al marcador del
tipo B sobre las células rojas. Por ello la gente tipo B no hace anticuerpos a este antígeno, no tendrían los anticuerpos necesarios para protegerlos contra la plaga, por lo tanto los de sangre tipo B murieron en mayor número ya que no pudieron hacer los anticuerpos necesarios contra su propio antígeno de B, de haberlo hecho atacarían a sus propias células rojas, causándoles anemia severa.
Pero el significado cada vez mayor de marcadores de grupo sanguíneo va más allá de susceptibilidad a las enfermedades infecciosas:
El tipo B hace anticuerpos contra el tipo A, por ello no deben recibir sangre tipo A. Al nacer carecemos de anticuerpos. Tomemos un B como ejemplo, que no tiene anticuerpos hacia el A en su sangre. Al poco tiempo sin embargo conforme se va encontrando con gérmenes en el ambiente, comienza a formar anticuerpos a una variedad amplia de sustancias ajenas, incluyendo las bacterias cuyas capas de azúcar se asemejan a las del marcador de la sangre tipo A. De allí en adelante estos anticuerpos pueden atacar sustancias semejantes al tipo A, tanto en forma de transfusiones de tipo A como gérmenes con capas semejantes al tipo A.
Las personas de sangre tipo A, son susceptibles a coágulos sanguíneos y ataques cardíacos. Probablemente sea que están genéticamente predispuestos a tener niveles más altos del
factor VIII, que ayuda a la formación del coágulo sanguíneo. En la antigüedad era más común morir por ataques de depredadores que de enfermedad cardíaca. Esta capacidad de coagulación les habrá sido de gran ventaja en aquel entonces.
También es sabido por ya mas de 50 años que los de sangre tipo A son mas vulnerables a cáncer de estómago que los de tipo O, son ya más de 100 estudios a nivel mundial que lo vienen demostrado. Debido a que algunas células cancerígenas poseen marcadores en la superficie que “se asemejan” al antígeno del grupo A. Por lo tanto, los de grupo A (quiénes no hacen los anticuerpos al antígeno de A), están desprotegidos a diferencia de los otros contra aquellos cánceres que llevan el marcador del grupo A. (Curiosamente, los científicos también han encontrado que algunas células cancerígenas pierden sus marcadores ABO conforme va progresando el cáncer; de hecho, la pérdida de dichos marcadores ayuda en un momento dado a rastrear la extensión del cáncer.)
Alrededor del mundo, diversas poblaciones tienen diversos tipos de sangre predominantes. En los Estados Unidos, la sangre tipo A, es la más común, seguido por el tipo O. En Asia, el tipo B es
el más común.
Los tipo A pueden donar a los A y AB, pero no a los O o B. El tipo B puede donar a otros B y AB, pero no al tipo O o al tipo A. El AB puede donar exclusivamente a otro AB, pero puede sin embargo recibir de todos, por ello se le denomina ‘receptor universal’. Los tipo O a cambio pueden donar a todos, por ello se le denomina ‘universal’.
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